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Las perjudiciales conquistas del estatismo

Posted on 25 abril 2012 by admin

Enrique Fernández García*

 

 

 

El Estado es un mal necesario: sus poderes no deben multiplicarse más allá de lo necesario.

Karl R. Popper

 

Cualquier crecimiento del Estado es nocivo para la libertad. Su presencia tiene que estar condicionada al respeto a los individuos. No ha nacido para mortificarlos, sino con el fin de favorecerlos durante su existencia. En este sentido, las molestias que les cause deben ser minúsculas. Lo ideal es que sus mecanismos se activen de manera supletoria. Las insuficiencias que se notan en una convivencia natural motivan su creación. Mediante convenios libres de coerción, somos quienes le fijan límites y objetivos a conseguir. Ello vuelve obligatorio que seamos cautelosos cuando precisemos sus atribuciones; las exageraciones pueden dañarnos gravemente. Al ampliarle las potestades, reducimos nuestra esfera de acción, perturbando la única soberanía que debe ser defendida con intransigencia. Recordemos que, para lograr las metas encargadas por los ciudadanos, aquél cuenta con la fuerza pública; en consecuencia, sus abusos son muy peligrosos.

En política, de acuerdo con Jonathan Wolff, un filósofo debe reflexionar acerca del balance correcto entre autonomía y autoridad. Resulta fundamental saber hasta dónde un gobernante puede actuar. Realizada esta delimitación, las arbitrariedades son percibidas sin problema. Las dudas al respecto facilitan la llegada de los abusos. Al menos entre personas que repelen el contacto con cretinos, discutir sobre las atribuciones de la Administración Pública en nuestras vidas será siempre beneficioso. Los territorios que se conquista para dicha del fisco, al margen de revelar desconfianza en el individuo, evidencian un retroceso manifiestamente censurable. Por supuesto, preconizar una intervención mínima es un deber que cabe cumplir entretanto se aspire a no ser siervo. La expansión de los sectores en donde no tiene lugar el arbitrio del funcionario es, con seguridad, un desafío que nos incumbe.

Considero que permitir el avance del poder estatal sobre la libertad de conciencia, pensamiento y expresión es inadmisible. La melopea del abuso que se hace de aquélla revela cuán falsa es una convicción democrática. Esta forma de gobierno se alimenta del debate que los hombres consuman. Vetar que se planteen ciertos temas, sin importar su clase, no merece nuestro respaldo. Yo me inclino por una exposición racional de los argumentos, exenta del mal gusto que nos acosa incesantemente; no obstante, en cuanto a su concepción, estimo que proteger las tonterías es también necesario. No compete al Estado penalizar las estupideces políticas, religiosas o raciales que, con variadas intenciones, sean pregonadas por los sujetos. Una sociedad que sea madura debe excluir a esos idiotas sin incidir en suplicaciones administrativas.

Cuando la burocracia decide regir los destinos de una unidad productiva, las desventuras no demoran en presentarse. No cambia nada si afirman que se buscará algo tan ambiguo como la justicia social. Antes y después de terminar con la competencia, pues ésta es su máxima pretensión, las compañías del Estado nos brindarán siempre lo peor. Son innumerables las catástrofes que se dieron en ese campo, por lo cual los nuevos intentos revelan una pavorosa estulticia. A propósito, prefiero un empresario inepto, pero capaz de financiar sus propios fracasos, a una aventura del Estado en la que se malgasten recursos aportados por todos los ciudadanos. La subvención de proyectos tan patrioteros cuanto inviables es un ataque al individuo que, como muchos mortales, nunca imaginó contribuir a esos disparates del izquierdismo.

 

*Escritor, político y abogado,

caidodeltiempo@hotmail.com

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Panfleto contra los gobernantes

Posted on 08 abril 2012 by admin

Enrique Fernández García*

Mostrarse contento de su suerte, es ponerse a la altura de ella;

he ahí por qué tantas fortunas mediocres, hacen felices a tantos hombres.

José María Vargas Vila

La norma es que las sociedades contemporáneas sean gobernadas por payasos, demagogos, iletrados, sátiros, corruptos o tiranos. Es inútil buscar un país en el que no se halle ninguno de estos ejemplares; ese oprobio ha cubierto plenamente a la Tierra. No ignoro que, a lo largo de las eras conocidas, los individuos sufrieron por tal causa. Revisar la historia de las naciones es encontrarse con hombres que, al ejercer funciones públicas, mostraron sus vicios menos inofensivos. Existen hasta cementerios que fueron colmados por ese género de personas. Con todo, nuestra época es la que deja ver una intensificación del problema. Son incontables los casos que sostienen el pesimismo de quienes no esperan mejora alguna. Pero yo tengo aún el ánimo requerido para injuriarlos y, además, exigir que se trabaje por una situación distinta.

El mal gusto es un cáncer que crece a diario. La ordinariez ha conseguido invadir todas las dimensiones que nos depara esta vida. La barbarie se ha vuelto lucrativa. Lo peor es que se haya convertido en una fuente de popularidad. Por ello, procurando la obtención de sus favores, muchos políticos le rinden pleitesía. Ya no es necesaria la educación, menos aún todo tipo de recato, para cumplir una tarea burocrática. Usualmente, las indecencias no indignan a los electores; por el contrario, éstos premian al que quiere ser abanderado de la vulgaridad. Es verdad que debe haber afinidades entre candidatos y votantes; sin embargo, esto no significa forzar la coincidencia con actitudes repugnantes. Nadie debería ocuparse de rebajarse al grado del ciudadano más grosero. Hay que pugnar por contar con personas decididas a elevar el nivel, otorgando al oficio una categoría noble.

Vivimos rodeados de gente que desea conquistar el poder, aunque sea éste frágil y fugaz, para saciar sus reprobables antojos. Pocos son los sujetos que, habiendo alcanzado ese objetivo, no despiertan una inclinación al autoritarismo. Lo corriente es que se utilicen esas prerrogativas a fin de liquidar enemigos, violándose los límites instaurados para proteger la libertad. Lamentablemente, el rechazo a las reglas que aseguran una convivencia civilizada se nota en bandos de diversa calaña. También, ellos están unidos por la corrupción. El cohecho es un fenómeno que no consiente la discriminación. Nos hemos cansado de comprobar que una minoría tiene escrúpulos éticos. Conozco ciudadanos que esperan únicamente daños menores. Según su entendimiento, siendo ineludibles los latrocinios, lo ideal es que se robe poco. El inconveniente es que esta miserable lógica convence a una mayoría, garantizando la impunidad de los malhechores.

Reclamar la presencia de gobernantes ilustrados y decentes es, pese a su carácter quijotesco, un acto que no merece indiferencia. No estoy pensando en un déspota que hable alemán, examine a los filósofos del Círculo de Viena o diserte sobre Thomas Carlyle, pero, al mismo tiempo, disponga que se acabe con quienes critican su régimen. Tampoco respaldo la idea de que, merced a su erudición, un redentor ilumine nuestro tránsito por este mundo. Mi demanda gira en torno a la posibilidad de ser escuchado por alguien con una cultura que, sin ser extraordinaria, permita un debate razonable. Un representante de la ciudadanía debe estar dispuesto a discutir sus posturas, exponiendo las alegaciones que considere válidas. Naturalmente, esto es inviable cuando nos topamos con un mortal que se ha formado sólo entre lugares comunes e inmoralidades.

*Escritor, político y abogado,

caidodeltiempo@hotmail.com

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El burro que se creía pegaso

Posted on 04 abril 2012 by admin

Los Postmodernos

Manuel García

“Y volarás entre las nubes más bellas y todos te amarán para siempre” le narraba su madre cuando pequeño y él creía que así sería. Con el paso de los años creció entre padrinos y madrinas que le hicieron todo fácil y para llamarlo le decían “tú eres Pegaso, el más bello de todos” y genuinamente él volaba en el cielo dando besos a las montañas de caramelo aprobando materias por ser hijo o sobrino de alguien importante.

Pasó más tiempo y sus amigos y parientes le hacían todo fácil, a su alcance, nadie le exigía nada más que ser obediente. Un día fue el más poderoso de los habitantes de su aldea pero llegó a esa jefatura por conspiración de su familia y alcanzó la opulencia y le dijeron que podía ser el más importante de todos ellos, así pues lo enviaron a competir por el cetro del reino.

Estando ya en las nubes de sus sueños se creyó monarca indiscutible y afanosamente asistió a la feria de la alfalfa.

Él tenía su propia cosecha de la planta y llegó a mofarse del resto pero nunca esperó que el mago de las letras le pidiera que narrara cuál era la mejor de las alfalfas y no supo qué decir.

Todos se rieron de él y no tuvo más sueños ni más rescates de sus parientes.

Lloró tanto que la lechuza le pidió que fuera al espejo del cerro mágico a ver su realidad en este espejo. Llegó sigiloso y temeroso y se sorprendió enormemente cuando descubrió que no era un Pegaso blanco sino un burro gris y opaco.

gestmann@gmail.com

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Gabriel García Márquez, periodismo y literatura en un solo abrazo

Posted on 03 abril 2012 by admin

LA HISTORIA DEL DÍA

Gabriel García Márquez, periodismo y literatura en un solo abrazo

Anubis Galardy. *

Surysur.net

Siempre tuvo la corazonada de que periodismo y literatura eran primos hermanos, parientes de un mismo linaje, y fiel a esa intuición el escritor colombiano Gabriel García Márquez comenzó a abrazar un oficio nunca abandonado hasta ahora. A los 85 años cumplidos lo sigue ejerciendo con la misma devoción, una envidiable dosis de sabiduría y talento, una mirada indagadora “irónica muchas veces” y un espíritu reflexivo y abierto que le permite abordar la realidad en sus más variadas aristas.

 

De sus manos viajan a las del lector reportajes, crónicas y artículos, en los cuales cada acontecimiento es visto al derecho y al revés, desmenuzado, explorado en sus más íntimas costuras, calzado con el dato y la fuente precisos. En su camino de la literatura al periodismo, y viceversa, descubrió que el parentesco más estrecho entre ambos fluía en el reportaje.

En los dos casos se trataba de contar una historia y atrapar al lector por las solapas sin dejarlo respirar hasta la última frase. Sólo con una diferencia inviolable y sagrada -explicó en una entrevista publicada en 1998 en el periódico La Nación, de Buenos Aires-: la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites. Pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea –argumentaba.

El reportaje me ha parecido siempre –añadía- el costado más útil y natural del periodismo porque “puede llegar a ser no sólo igual a la vida, sino más aún, mejor que la misma vida”. Del parentesco aludido tuvo una absoluta certeza en Bogotá, cuando la periodista Elvira Mendoza convirtió en reportaje una entrevista frustrada, con la declamadora argentina Berta Singerman, al describir las barreras y puertas sucesivas que esta le iba cerrando. La anécdota la narra en el primer tomo de sus memorias, Vivir para contarla.

No iban a pasar muchos años sin que comprobara en concreto tal hermandad de sangre, asegura en esa mirada tendida al pasado, con puntadas nostálgicas. “Creo, hoy más que nunca, que novela y reportaje son hijos de la misma madre”.

Gabo empezó a cultivar el periodismo a los 19 años en Cartagena de Indias, cuando se publicó su primera nota, el 21 de mayo de 1948, bajo el título de Punto y aparte. Allí, entre el olor de la tinta y el perfume áspero del plomo fundido, del papel enrollado en bovinas sobre las que durmió muchas veces, acunado por el “rumor de llovizna menuda de los linotipos”, conquistó peldaño a peldaño su estatura de “reportero raso”.

La más apreciable y codiciada, a su juicio, de lo que él llama el “mejor oficio del mundo”. Fue un camino arduo, “subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones”. A esa cualidad de “reportero raso” se deben dos textos de excepción en que ambos géneros borran sus débiles fronteras para abrazarse sin una migaja de pudor. En cuyas fuentes han bebido y beben todos los periodistas que se precian de serlo.

Se trata de Relato de un náufrago, una historia que le puso en las manos el director de El espectador, Guillermo Cano -cuando ya parecía una página vieja, manoseada, trascendida-, para que le auscultara su corazón palpitante, y sacara a flote una verdad escondida que su instinto inderrotable de periodista astuto olfateaba.

Fue la tarde en que el marinero Luis Alejandro Velasco se presentó en la redacción para vender sus memorias que a esas alturas, por las infinitas versiones de la noticia, ya no le interesaban a ningún diario. Para todos no era más que “un pescado frío”. Después de 20 sesiones de seis horas con el protagonista de los hechos, Gabo supo que había que cocer la historia en otra “olla distinta”, la del reportaje.

Velasco había caído al agua desde un destructor de la Armada colombiana, empujado por un golpe de ola y el lastre de la sobrecarga aumentado por el tráfico de equipos electrodomésticos. Durante 10 días interminables permaneció en una balsa hasta que el mar lo arrojó a una playa.

El diario El Espectador publicó el reportaje en una serie de 14 entregas, ilustradas con fotos, y puso en jaque al régimen de Gustavo Rojas Pinilla. A la postre se produjo el cierre del periódico. El resto lo conocen todos.

La noticia de la noticia

Puesto a recordar, García Márquez rememora con frecuencia la primera vez que le encomendaron redactar una nota, en El Universal de Cartagena de Indias, cuando Manuel Zabala tachó con su lápiz maestro, de punta a cabo, mientras la reescribía entre los espacios en blanco. Entonces el oficio se aprendía -cuenta en sus memorias- al pie de la vaca.
.Igual le ocurrió con la segunda nota y con otras sucesivas que aparecían sin firma. Él estudiaba a fondo cada palabra sustituida. Así hasta que no hubo más frases tachadas. “Supuse que para entonces ya era periodista”, evoca.

Cuando el diario El Espectador lo envió a Europa, privado de los recursos tecnológicos de las grandes agencias cablegráficas, tuvo que arreglárselas para suplir la ausencia de inmediatez buscando ángulos de la noticia dejados a un lado por sus colegas.

Llevaba la misión de cubrir en Ginebra la llamada Conferencia de los Cuatro Grandes, en la que Dwight Eisenhower (Estados Unidos), Anthony Eden (Gran Bretaña), Nikita Krushov (Unión Soviética), y Edgar Faure (Francia) tratarían de amarrar en 1955 los hilos de la coexistencia pacífica.

Se vio obligado entonces a preservar la originalidad de la información que quedaba a su alcance. Así lo señala Jacques Gilard, quien prologa y recopila el tercer tomo de su Obra periodística titulada Notas de prensa de Europa y América Latina.

Gabo tuvo que contar lo que le pasó a él y, al mismo tiempo, la historia de la noticia. Así logra preservar la originalidad y frescura de la información al desmitificar “la noticia de la noticia”.

Estaba capacitado para hacerlo -dice Gilard- por su larga práctica del humor e incluso la forma peculiar en que había trabajado en Colombia el género del reportaje. Pero lo que hasta entonces había sido originalidad, se convertía en una necesidad en Europa.

Cuando El espectador cerró por presiones del régimen de Rojas Pinilla, Gabo vivió un paréntesis en Venezuela, donde colaboró en varias publicaciones. El regreso a su país -apunta Gilard- lo emprendió García Márquez, sin saberlo, bajo el signo de la Revolución cubana con la creación de Prensa Latina, una agencia de prensa que permitiría romper con una grave forma de dependencia: la del monopolio informativo de las grandes agencias internacionales, principalmente norteamericanas.

Al disponer de Prensa Latina –subraya-, la imagen de Cuba y la Revolución dejarían de ser lo que la ideología y los intereses de las metrópolis querían que fuera y se abriría paso la propia visión desprejuiciada de los cubanos. También desde Cuba -señala Gilard- se podría ofrecer otra visión del mundo, particularmente de América Latina, y divulgar, de esa manera, una imagen más auténtica.

Gabo, que viajó a La Habana en los albores de la Revolución, se convirtió en uno de los pioneros de este proyecto encabezado por el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti e impulsado por Ernesto Guevara.

Fue uno de los fundadores de la oficina de Prensa Latina en Bogotá, trabajó estrechamente con Masetti en La Habana y luego asumió la corresponsalía de Nueva York. De esa época y, sobre todo, de las complicidades de reportero audaz con Masetti y Rodolfo Walsh, ha dejado constancia en más de una crónica.

El periodismo es sin duda una de las sustancias nutricias de la literatura innovadora de Gabriel García Márquez, de su lenguaje tocado por la belleza y la transparencia del idioma, por la música interna de la palabra, el encadenamiento inusual de frases inmejorables. Gabo añadió “la épica del idioma a las épicas existentes”, apunta, entre otras consideraciones, el escritor mexicano Carlos Monsivais.

Un elemento destacable es la maestría narrativa puesta en juego en todos los reportajes. Sirva como ejemplo Solo 12 horas para salvarlo, una historia construida a partir de hechos investigados hasta el fondo por el reportero y deslizada con un manejo insuperable del suspenso.

El periodista polaco Ryszard Kapuscinski, otro de los grandes del oficio, tras dejar constancia de la admiración que siente por sus novelas, expresó al valorar la obra rotunda de García Márquez: “Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Es un clásico del reportaje con dimensiones panorámicas, que trata de mostrar y describir los grandes campos de la vida o los acontecimientos. Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura”.

Volviendo a él una y otra vez en los intermedios de una novela y otra, sin traicionar nunca la presión de los cierres y las fechas de entrega, recurriendo a veces a los medios menos ortodoxos -auxiliado por sus amigos- para garantizar el cauce rápido de sus materiales hasta su destino, Gabo ejerce el periodismo con la devoción de un enamorado indefenso ante los embates amorosos.

Para él no hay medias tintas. El periodismo merece ser visto como lo que es –proclama-: un género mayor, como la poesía, el teatro y tantos otros. Desde que se asomó al mundo lo ha servido y ennoblecido de esa manera. No conoce otra.

* Colaboradora de Prensa Latina.

http://www.surysur.net/

 

 

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Comentando la noticia: Los elegimos para trabajar, no para pelear

Posted on 29 marzo 2012 by admin

Jimmy Ortiz Saucedo

 

Noticia: Comité, Brigada y Gobernación median en la crisis municipal (El Día 29-03-12).- Debido a que la reunión entre el alcalde y los concejales resultara un fracaso por la inasistencia de los legisladores, las instituciones cruceñas han anunciado su disponibilidad para mediar en el tema y dar una solución de la manera más rápida.() Comentario: Es triste el espectáculo que están dando las autoridades políticas del municipio. Lademocracia cruceña está seriamente dañada.

El insensato conflicto se escala, azuzado algunos partidarios políticos y principalmente por burócratascortesanos elegidos a dedo, que no son capaces de aportar con soluciones. Todo lo que hacen es echar más leña al fuego.

Se puede ver en los diferentes medios de comunicación que la ciudadanía no quiere peleas. La ciudadanía quiere que sus autoridades velen por el bien común, que soluciones problemas de la ciudad.

Nuestros hospitales están abandonados, en huelga indefinida, los enfermos gimen en sus puertas. ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

Se caen los techos de las escuelas públicas, nuestros niños pasan clase bajos lo arboles. ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

La seguridad ciudadana cada día está peor. Siguen matando y asaltado a nuestra gente en los barrios. Los pandilleros han tomado zonas enteras de la ciudad. ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

El tráfico vehicular es caótico, ya no se puede andar en esta ciudad. ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

La ciudad está sucia, da asco, el aseo urbano es un fracaso, somos una verdadera ciudad del tercer mundo. ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

Los mercado son sucios, desordenados, malolientes, ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

Nuestros barrios se inundan cada que llueve, los vecinos sufren ¡Y nuestros políticos ediles peleándose entre ellos!

La ciudadanía comienza a perder la confianza en ellos.

LA CONFIANZA PÚBLICA ES EL MAYOR ACTIVO QUE TIENE LOS POLÍTICOSSIN ELLA SON NADA.

Se ve a las claras que la ciudadanía cruceña tiene una mayor cultura democrática, que la que tienen sus autoridades electas. Este es un desfase peligroso, que tarde o temprano generara serios conflictos.

Reitero: Los problemas políticos deben tener soluciones políticas, no judiciales.

En mi columna del día 9-03-12 (<- ver link) decía, y lo reitero una vez más:

Como ciudadano planteo dos salidas para este conflicto:

1) LLAMAR A UNA CONVENCIÓN de la agrupación ciudadana Santa Cruz Para Todos, con la finalidad de reencauzar sus relaciones y honrar la voluntad popular que los llevó al municipio.

Si esto no es posible.

2) LA RENUNCIA COLECTICA DE TODOS ELLOS y el llamado a una nueva elección popular.

Esta es una técnica muy usada por las democracias avanzadas, a lo largo del mundo. Al no haber podido cumplir con la alianza que ofrecieron al pueblo, esto es lo que amerita, en Democracia.

SEÑORES POLÍTICOS, LOS ELEGIMOS PARA TRABAJAR, NO PARA TENER QUE SOPORTAR SUS PELEAS

QUEREMOS TRABAJO NO CIRCO.

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Periodismo.Cuba: ¿Qué es prensa?

Posted on 29 marzo 2012 by admin

Escrito por José Antonio Fornaris

Cuba actualidad/sociedad, Managua, La Habana, (PD) Gustavo Adolfo Bécquer, respondiendo a una pregunta imaginaria dejó para mucho tiempo una bella y práctica imagen romántica: “¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú”.prensa_cuba

El bardo dio sin lugar a dudas una definición de algo en extremo complicado, que, sin embargo, puede ser aceptada en disímiles parajes. Lo amado, al parecer, siempre es poesía.

Pero si se pregunta qué es prensa, es imposible encontrar una definición que pueda ajustarse como un guante en cualquier latitud o situación.

El diccionario la define como “conjunto de publicaciones periódicas, y especialmente las diarias.”

En Cuba esa enunciación puede aplicarse a los medios oficialistas, pero a la prensa independiente, ni pensarlo.

Prensa independiente es un montón de cosas; entre ellas, adrenalina, temor, coraje, valentía, cárcel. También, pero solo de acuerdo al argot del régimen, mercenarismo, traición, contrarrevolución.

En la isla no existe el delito de opinión, pero se puede ir a prisión por divulgar noticias falsas, por difamación o por presuntamente poner en peligro la integridad del Estado.

A partir de marzo de 2003, en lo que se conoce como la Primavera Negra, hubo un momento en el que veintiocho comunicadores independientes estaban en prisión, en su mayoría condenados a largas penas.

Hoy, todos están fuera de la cárcel, pero la mayoría tuvo que salir del país. Imagino que para ellos prensa sea sinónimo de exilio.

En algunas otras partes del mundo, prensa puede ser muerte en el cumplimiento del deber, pero también vida, éxito y libertad.

En algo tan heterogéneo y complicado, es posible que nunca se encuentre la sintética y acertada definición de prensa. Pero siempre valdrá la pena ser periodista, aunque a veces pensemos que sería, desde todos los puntos de vista, infinitamente mejor que fueran otros los que se dedicaran a esa profesión tan estresante y peligrosa.

No obstante, -¿por qué no?- para los que mucho la aman, prensa puede ser poesía.

Para Cuba actualidad/sociedad: fornarisjo@yahoo.com
Foto: Ana Torricella
En la escalera de la iglesia Santa Rita de Casia los periodistas y fotógrafos de la prensa acreditada y la independiente el domingo siguiente a la muerte de Laura Pollan.

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Conocer, el presupuesto de nuestros quehaceres

Posted on 28 marzo 2012 by admin

Enrique Fernández García*

El conocimiento no daña. Sólo pueden causar gran daño el malvado que usa conocimiento y el ignorante que se rehúsa a averiguar antes de actuar sobre el prójimo, o que pretende coartar la libertad de averiguar.

Mario Bunge

 

Conocer debe convertirse, sin excepción ni aplazamiento, en un hábito que todos practiquen. Nada serio puede objetarse respecto al aumento de nuestros saberes. Es el presupuesto de tareas que, como individuos críticos, nos incumbe cumplir. Descartada la opción de ser genios por inspiración divina, solamente mediante esa vía podremos abandonar las tinieblas. Porque no hay peor oscuridad que aquélla causada por la ignorancia. Sé que no es vital acercarse a la cultura, ilustrarse, ampliar el dominio de temas; sin embargo, desde nuestra óptica, no existen alternativas. Todo lo que hagamos en ese afán será fructífero. Una vez que comenzamos a incrementar los conocimientos, labores como juzgar, crear y actuar se hacen de manera satisfactoria. Al efectuar esta clase de quehaceres, las personas ejercen su derecho a ser libres, tomando decisiones que evidencian madurez.

Si queremos valorar la verdad, bondad o belleza, debemos conocer aquello que haga posible elaborar seriamente una apreciación como ésa. La crítica está precedida del acatamiento de esta obligación. No es reprochable que alguien pretenda desempeñar el oficio de censor, sino intentar lograrlo sin fundamentar sus dictámenes. Debe haber siempre criterios que, consagrados en el pasado, permitan realizar esa función. Pasa que, entretanto aspiremos a evitar el absurdo, no existe otro modo de hacerlo. Dejarse conducir por el instinto puede ser efectivo en los aposentos, pero poco atinado cuando se juzga una creación del prójimo. Hasta la calificación moral de un comportamiento exige que, con carácter previo, hayamos aprendido cómo llevarlo a cabo. Son distintos los caminos que se nos ofrecen con ese objetivo; su examen es preciso para encontrar una ruta personal.

No creo en el esplendor de pensadores o literatos que, negándose a estudiarla, rechazan cualquier contacto con la historia. Desconocer lo que, antes de nuestro surgimiento, se ha hecho en esos ámbitos es una falta severa. En la filosofía, resulta difícil que haya originalidad, más aún cuando no se han examinado los planteos de las otras épocas. Las meditaciones que han sido consumadas desde hace más de dos mil seiscientos años, cuando este apego a la sabiduría hizo su aparición, merecen respeto. Asimismo, si bien la escritura no condiciona su disfrute al conocimiento de composiciones ajenas, dedicarse a ésta sin acompañarla por ese goce es una necedad. Es cierto que pueden redactarse textos sin leer a Cervantes, por ejemplo; empero, quien aprecie genuinamente ese arte no debe incurrir en este tipo de omisiones.

Por último, concebir la política como un asunto eminentemente empírico es una insensatez. No basta la ejecución de acciones, sean éstas proselitistas, oficialistas u opositoras, para trabajar en ese campo. Nos hemos acostumbrado a percibir una estremecedora incultura entre quienes pugnan por conseguir apoyo del electorado. Según parece, son pocos los que, leyendo a quienes han reflexionado con acierto, se preparan para intervenir en los negocios públicos. Sospecho que la mayoría se decanta por tener una pésima relación con los libros. Ellos consideran prescindible algo tan primordial como la formación intelectual. Este mal puede explicarse gracias a la predilección por el activismo que impera en nuestros días. En lugar del debate de ideas, donde cada uno puede exponer argumentos, se prefieren las movilizaciones ruidosas e indoctas. Mientras esta fobia al conocimiento se mantenga, no corresponde imaginar ningún progreso.

 

*Escritor, político y abogado,

caidodeltiempo@hotmail.com

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Inmadurez y lamento marítimo

Posted on 15 marzo 2012 by admin

Enrique Fernández García*

 

En el sepulcro no hay bastante olvido

para aquesta injusticia sin sentido:

penar por una deuda no debida

y por la vida que no se ha pedido!

Franz Tamayo

 

La madurez ordena que reconozcamos nuestros errores. Lo último que alguien debe discutir es su completa inocencia. Generalmente, somos responsables del problema que afrontamos, así como de su solución. La inteligencia se advierte cuando superamos un obstáculo y no insistimos en contemplarlo, esperando a otro que pueda destruirlo. Mientras nos detengamos en hallar motivos que justifiquen nuestras equivocaciones, acusando al semejante de haberlas provocado, el estancamiento es seguro. A nivel estatal, la denuncia de enemigos externos que confabulan para multiplicar las desventuras se convierte en un despropósito mayúsculo. La regla es que esas imputaciones sean infundadas. No importa que, para exagerar la ofensa cometida por una república poderosa, el acusador se nos presente con vestimenta de mendigo. Esas tesis paranoicas son útiles sólo para eternizar mitos que favorecen a demagogos.

En «El Congreso», Jorge Luis Borges cuenta que un boliviano propone debatir el enclaustramiento marítimo de su nación, pues era una cuestión lamentable. La mención es breve, pero evidencia el conocimiento de un clamor tan histórico cuanto vigente. Por desgracia, ese personaje podría representar a más de un ciudadano que residiera en este país.  Desde la infancia, pese a las deficiencias de un sistema educativo que persiste en los fracasos, se trabaja para renovar esa queja. Sin dejar lugar a la réplica, los docentes enseñan que, por efecto de esa invasión, el panorama será siempre negativo. Ello habría sido distinto si se hubiera evitado ese lance o, lógicamente, triunfado en sus distintas batallas. Dado que nada de esto sucedió, sino una categórica derrota, el patriotismo exige deformar la realidad hasta complacerlo.

Es el pretexto que, de forma cíclica, se utiliza para no aceptar la culpa en lo concerniente a pobreza y atraso. Diestros en esquivar responsabilidades, muchos gobernantes han asegurado que, por falta de litoral, el progreso se ha tornado difícil, acaso imposible. Poca importancia se concede a militaradas, tiranías e idioteces económicas que fueron consumadas durante las últimas centurias. En lugar de reconocer los aciertos del antiguo rival, cuyo avance es irrefutable, se sigue una línea que suele caracterizarse por las acusaciones disparatadas. Según esta óptica, los chilenos son perversos porque vencieron a dos países juntos, consolidando el dominio sobre un territorio que había sido abandonado por Bolivia. No interesa que hayan creado instituciones eficientes ni su acceso al mundo desarrollado. En suma, son culpables de todo lo malo que haya pasado desde fines del siglo XIX.

Si uno accede a participar en una contienda, incluso aliado con quien respalda sus antipatías e intereses, debe saber que ganar es contingente. La derrota es una posibilidad que no se aconseja menospreciar. Admito que la guerra no es el medio ideal para resolver desavenencias; sin embargo, ha sido provechosa en varias oportunidades. Lo deseable es que, acaecido el final del lance, ambos combatientes acuerden una convivencia pacífica. Con este objetivo, debe consentirse una situación distinta de la que había antes del conflicto. Es natural que quien triunfe resulte beneficiado; habiendo mostrado eficacia, sus esfuerzos merecen recompensa. Probada la superioridad guerrera, entre naciones civilizadas, cabe esperar que se pacte una paz bajo esas condiciones. Restablecida la concordia, es menester pensar en el futuro, dejando de lado esa pugna que puede volverse caprichosa.

*Escritor, político y abogado,

caidodeltiempo@hotmail.com

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Presidente cocalero frente al JIFE

Posted on 13 marzo 2012 by admin

Jimmy Ortiz Saucedo

(El Mundo, titular impreso, 13-03-12).- El presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales, exhortó a la Organización de Naciones Unidas (ONU), que celebra en Viena el 55 período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes, la reparación de ‘un error histórico’, por el estigma que tiene el ‘acullicu’ o masticado de coca. () Comentario: El que vimos ayer en Viena no fue el Presidente de Bolivia, fue el presidente de las 6 federaciones de cocaleros del Chapare.

Es el mismo presidente que quiere hacer la carretera de la coca, que critica José Serra (<- ver link el deber 5-06-10) “La revista brasileña Veja, en un artículo publicado el miércoles, afirma, entre otras cosas que el 90% de la cocaína consumida en Brasil es exportada desde Bolivia y que el tráfico de droga hacia ese país aumentó un 200%”.

Es el mismo presidente que quiere destruir el TIPNIS, para aumentar la “frontera agrícola” de la coca ilegal del Chapare, aunque destruya su pachamama y el mito del Estado Plurinacional.

Es el mismo presidente que no hace lo necesario para detener el lavado de dinero (<- ver link Los Tiempos – 17-02-12), que genera la actividad del narcotráfico y los carteles internacionales. “El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) decidió mantener a Bolivia en su “lista negra” de países que tienen deficiencias en la lucha contra el lavado de dinero y elfinanciamiento del terrorismo e instó al Gobierno a trabajar en al menos cinco áreas en las que aún ve problemas.”

Es el mismo presidente que no detiene la destrucción social, especialmente en la niñez y juventud, que causa en el chapare la producción de droga. Alarma en Chapare por venta y uso de drogas (ver link El Deber 11-02-12). “La comercialización y el consumo de drogas como marihuana, cocaína y alcohol entre jóvenes se ha incrementado en varios municipios del trópico de Cochabamba. Así lo ha manifestado el párroco de Shinahota (Chapare), Macario Zurita, que ha propuesto una cruzada contra esos flagelos para salvaguardar la salud de la población”.

SU EXCELENCIA TIENE UN CONFLICTO DE INTERESES, QUE NO ES COMPATIBLE CON SU INVESTIDURA COMO EL PRIMER FUNCIONARIO PÚBLICO.

El Presidente Morales debe definir si es Presidente de Bolivia o presidente de los cocaleros ilegales del chapare. Si está a favor de Bolivia o a favor de los cocaleros. Los intereses de unos y de otros son antagónicos.

Los bolivianos no queremos coca excedentaria para los carteles internacionales de la cocaína. No queremos producir la materia prima y el producto terminado para las FARC y para la familia michoacana.

Los bolivianos no queremos vivir en un Narco Estado. Los bolivianos queremos ser una sociedad digna, donde nuestros jóvenes y niños se pueden desarrollar y “VIVIR BIEN”.

Queremos vivir en un país normal, con seguridad ciudadana, con trabajo y empleo, con seguridad alimentaria, sin drogas, sin sicarios, sin narco generales, sin narco amautas, sin narco partidos políticos, con un Presidente que nos represente a todos.

Presidente Morales, hoy por hoy, desgraciadamente, este país está en sus manos. ACTÚE USTED CON LA RESPONSABILIDAD QUE CABE A UN ESTADISTA. Usted es, antes de nada,  Presidente de la República. Honre el cargo con que lo invistió el pueblo.

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El desafío de construirse a uno mismo

Posted on 11 marzo 2012 by admin

Enrique Fernández García*

El enemigo no es un demonio maloliente ni el sistema todopoderoso, sino nuestra servidumbre voluntaria, esa afición tan común a cerrar los ojos y dormir tranquilos, suceda lo que suceda.

André Glucksmann

Debemos rechazar que las únicas opciones sean los dogmas, la frivolidad o cualquier especie de indiferencia. No tenemos por qué renunciar a la lucha librada en contra de las diversas expresiones del oscurantismo. Es fácil seguir el camino que marcaron quienes se ocuparon de sortear todo contacto con la cultura. Sin duda, las instituciones nos incitan a tomar esta ruta; empero, en muchas ocasiones, su seguimiento ha demostrado ser perjudicial. No tiene que afectarnos la inclinación del prójimo, menos aún si es aprobada por numerosos mortales. Esta vida puede ser aprovechada de manera distinta. Nuestra rebelión, la única que justifica esfuerzos incesantes, parte del individuo, respalda su desarrollo intelectual y jamás los traiciona. Teniendo esta convicción, consumamos la misión de vivir del mejor modo posible. Una genuina emancipación se divisa por esa vía.

Si uno quiere vivir conforme a ideas que no hayan sido fabricadas sólo en busca de lucro, debe prepararse para enfrentar grandes obstáculos. Esta época intenta dejarnos sin alternativas, atacando las empresas que persiguen fines loables. Se aconseja el sometimiento a cambio de migajas que nos trastornan. La norma es que nos satisfaga el ambiente en donde vivimos, renunciando al derecho a formular críticas, demandar avances, apoyar sublevaciones. A nuestro alrededor, con pocas excepciones, hallamos hechos que pueden servir de pretexto para eludir esa cita con la conquista del destino. Porque éste, dios de quien se opone a ser enteramente libre, tiene que caer bajo nuestro dominio. Se tratará de un apoderamiento violento; no cabe pedir permisos, esperar favores ni conceder clemencia. La exigencia es que impongamos el reconocimiento al privilegio de construirnos a nosotros mismos.

Todo progreso se origina en una decisión que, ejerciendo su incuestionable autoridad, adopta el individuo. Desde nuestra irrupción en el mundo, tenemos la posibilidad de probar que somos valiosos, útiles, necesarios para su desenvolvimiento. Cada uno está en condiciones de ocupar cualesquier cumbres. Es verdad que, por innumerables causas, esto no se realiza siempre. Nunca faltarán las adversidades que provoquen desalientos. Mas hay que tener el coraje suficiente para dejar de lado la mediocridad y empezar un auténtico ascenso. Merecemos otra realidad, un panorama generoso en cuanto a dichas se refiere. Conformarse con agotar los años sin agitar el espíritu es irrebatiblemente lamentable. No se reconoce ningún tiempo que haya motivado la falta de interés en su explotación. Aun los segundos deben ser testigos de una resistencia creciente a la imbecilidad.

Cuando nos toque respirar por última vez, únicamente importará la calificación que otorguemos a nuestra vida. No existe ningún discurso fúnebre que sea idóneo para suplir el dictamen del difunto. Esta potestad implica una serie de tareas y responsabilidades que no pueden rehusarse. Estamos obligados a procurar ser los mejores jueces, ejerciendo las autocríticas menos indulgentes que sean concebidas. Un deber que se acepta tiene que ver con la formación filosófica. Si se nos ha conferido el privilegio de juzgar lo hecho en la Tierra, conviene emitir un veredicto que sea contundente. Por supuesto, para cumplir esa labor, se vuelve necesario trabajar en el campo del pensamiento. Merced a estas actividades, advertiremos cuáles son las miserias e infamias que nos impiden saciar ese anhelo de ser soberanos, fundamental para quienes apuestan por el espíritu crítico.

*Escritor, político y abogado,

caidodeltiempo@hotmail.com

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Miedo a la politización

Posted on 28 febrero 2012 by admin

Manuel García

@manuelgarciaes

Cuando la mente despierta a la realidad ya no puede comprar los cuentos que le ofertan los medios masivos, la iglesia o los políticos chafas. Es que ¿cómo creer que hay desarrollo o estamos mejorando cuando ves en todos lados pobres, gente que lee revistas de chismes o comenta temas irrelevantes?

Una sociedad que tiene un bien-estar no necesariamente debe hablar de temas profundos o abstracciones intensas, pero evidentemente al buscar esa posibilidad del buen vivir se ha planteado el cómo lograr llegar a ese estadio, ello le ha obligado a tener los asuntos públicos como tema permanente, es decir, se ha politizado.

La politización no se refiere a la militancia en los partidos sino a la conciencia sobre lo público, al debate sobre la situación cotidiana y a la reflexión sobre la mejora posible a calles, escuelas, luz, agua, drenaje, cultura, derechos humanos, medios de comunicación, economía, etc. Se refiere también al cuestionamiento sobre ideas, si somos conservadores o liberales, si nos preocupa el desarrollo del capital de unos cuantos o el de los niños que no conocemos pero que habitan nuestra ciudad, estado, país o la Tierra.

Una sociedad politizada es más difícil de controlar, no se le puede lavar el cerebro de manera sencilla y es un reto para la democracia ya que en ella no es habitual encontrar mentes dóciles. En México la ciudad más desarrollada en esa politización es la capital federal y contrasta con entidades que le rodean como México, Morelos, Puebla, Hidalgo, ya que en ésas los derechos humanos están aún distantes de ser lo cotidiano y el desarrollo económico se mantiene en manos de unos cuantos caciques.

El desarrollo social comienza con el desarrollo mental, por ello es tan relevante el papel de la educación pública, laica, obligatoria y de calidad.

Si mentes que en las instituciones educativas se forman permanecen vacías, será muy fácil controlar a los individuos, se conformarán con ganar dinero para comer y endeudarse y ser felices como les diga el televisor: drogas, sexo, fiestas; o infelices: parejas adúlteras, hijos ilegítimos, desamor.

Obvio bajo el amparo de la religión que redondea la estupidización de masas.

Una educación cualitativa en donde se reflexione y plantee la coexistencia con el otro y se defina al ciudadano como eje de la democracia hace falta, eso evidentemente lo han venido desechando de las escuelas los gobiernos emanados del PRI y el PAN en México, pero a nivel mundial es el comportamiento normal de la derecha noliberal que busca otra vez la dogmatización de las masas, incluso llevando nuevamente a los colegios públicos la enseñanza de la religión, acto antidemocrático, antirepublicano, antiético y anticiudadano contemporáneo.

Cuando las mentes no están politizadas se manifiestan como infantiles, se dejan seducir por los motivadores profesionales, las películas que educan en su inspiración e incluso por el contagio de otros ingenuos o esperanzados fatuos que creen que el mundo se compondrá con dioses, reyes magos, vírgenes o el puro deseo de que todo esté bien olvidando que ésta no es la aldea hobbit y que Gandalf no existe. A mayor índice de ignorancia es más fácil llevar a alguien a la euforia o a la depresión o al enojo, por ello se invierte tanto en la desmantelación de la educación en el mundo, direcciones que vienen impuestas por la OCDE, el Fondo Monetario Internacional o el Vaticano. ¿Despertaremos todos antes de que se instale el fascismo en nuestras ciudades?

Milenio

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¿Dos Américas latinas?

Posted on 12 diciembre 2011 by admin

Andrés Oppenheimer

La reciente propuesta del presidente Obama de crear lo que podría ser el bloque comercial más grande del mundo con los países situados en la cuenca del Pacífico plantea una interesante pregunta en esta parte del mundo: si veremos una división de facto de Latinoamérica, entre un bloque del Pacífico y un bloque y del Atlántico.

Es posible que eso ya esté ocurriendo. La reciente proclamación de Obama de que “Estados Unidos es un país del Pacífico” y su anuncio de que Washington procurará ampliar significativamente el Acuerdo de Asociacion Trans-Pacifico, conocido como TPP, ha conmovido las negociaciones comerciales internacionales.

Los economistas internacionales coinciden en que se trata de las negociaciones comerciales más importantes que tienen lugar en el mundo.

Según el plan, el TPP, que actualmente tiene nueve países miembros, entre ellos Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Chile y Perú, se ampliaría para incluir a Japón —la tercera economía del mundo—, México, Canadá, y quizás Corea del Sur. Japón, México y Canadá ya han anunciado que están interesados en unirse al bloque.

El nuevo bloque comercial Asia-Pacífico eliminaría los impuestos aduaneros y establecería estándares comunes para las inversiones y para las regulaciones laborales y ambientales.

Aunque no lo digan públicamente, Estados Unidos quiere, además de facilitar el comercio con países asiáticos, crear un contrapeso al creciente poderío económico de China, y México quiere hacer lo mismo con el creciente poder de Brasil.

En Latinoamérica, cuatro países de la cuenca del Pacífico —México, Colombia, Perú y Chile— ya han acordado iniciar su propio grupo sub-regional, con el propósito de aprovechar las nuevas oportunidades comerciales de la región Asia-Pacífico.

En una cumbre del 5 de diciembre en Mérida, México, los cuatro países —más Panamá, que participó en calidad de observador— acordaron lanzar oficialmente su bloque comercial, conocido como la Alianza del Pacífico, el 4 de junio del 2012, en Chile.

Los cuatro países de la Alianza ya se comprometieron a consolidar sus cuatro bolsas de valores en un Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), y firmar un cronograma para gradual para la total eliminación de las tarifas aduaneras de bienes y servicios en el 2020 o el 2025.

El secretario de economía de México, Bruno Ferrari, me dijo en una entrevista telefónica que “estamos entrando en una era de bloques comerciales” que reemplazará a la época en la que los países procuraban firmar acuerdos bilaterales de libre comercio. Ahora los países se unen para crear cadenas de suministros que produzcan bienes de forma más eficiente, o corren el riesgo de no poder competir, expresó.

“Cuando México firmó su primer acuerdo de libre comercio hace unas pocas décadas, había 40 acuerdos de libre comercio en todo el mundo. Hoy hay 290”, me dijo Ferrari. “Eso significa que se están erosionando los tratados de libre comercio, porque ya hay muchos países que los tienen”.

ElNuevoHerald


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