Las autoridades de Colombia, país que ha sufrido duramente la violencia política, decidieron reforzar la seguridad a varias personalidades tras el atentado contra el ex ministro del Interior Fernando Londoño, mientras investigan quiénes pudieron ser los autores del ataque.
El atentado, ocurrido a pleno día en un concurrido sector del norte de Bogotá, provocó la muerte del conductor del automóvil de Londoño y de uno de sus escoltas, aunque el ex ministro se encuentra fuera de peligro, y causó heridas a por lo menos 39 personas.
Las autoridades crearon de inmediato un comité antiterrorismo para Bogotá y un grupo de trabajo que investigue amenazas a personalidades políticas, anunció el ministro de la Defensa, Juan Carlos Pinzón.
En particular, el ministro mencionó los casos de la ex senadora liberal Piedad Córdoba, quien ha sido mediadora en liberaciones de rehenes de la guerrilla FARC; y del alcalde de Bogotá, el ex guerrillero izquierdista Gustavo Petro.
“Lamentablemente Colombia ha sufrido a través de muchos años acciones de barbarie de grupos terroristas, narcotraficantes y criminales. Y día tras día el Estado ha venido imponiéndose. Permanentemente la fuerza pública está evitando acciones criminales”, dijo Pinzón, quien sin embargo se abstuvo de señalar responsabilidades.
“No se descarta ni a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, comunistas) ni a ningún otro grupo terrorista. Es necesario continuar las investigaciones hasta tener claridad en la información”, enfatizó.
Sobre la prudencia mostrada hasta ahora por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos para atribuir la autoría del ataque, el politólogo Vicente Torrijos destacó a la AFP que se trata de “atentados que resisten cualquier tipo de lectura, porque tenemos bandas de extrema derecha y de extrema izquierda”.
En el atentado contra Londoño, ministro durante el gobierno de Alvaro Uribe (2002-2010), se colocó una bomba lapa (adherida) en su automóvil cuando se encontraba detenido ante un semáforo, una técnica no usual en Colombia, de acuerdo con Pinzón.
El ministro refirió que por ello se han establecido contactos con gobiernos de países donde se ha utilizado con más frecuencia ese tipo de explosivos para que les ayuden a esclarecer el caso.
Horas antes del ataque, la policía había desactivado un carro bomba estacionado cerca de una comisaría en el sur de Bogotá, aunque las autoridades descartan por ahora que los dos hechos estén relacionados.
Para el analista León Valencia, de la Corporación Nuevo Arcoiris, que estudia el conflicto armado de Colombia, el atentado contra Londoño responde a “la peor tradición colombiana”.
A lo largo de su historia, diversas personalidades han sido víctimas de atentados en Colombia. Los casos más recientes han sido los del actual ministro de la Vivienda, Germán Vargas Lleras, atacado en 2002 y en 2005; y los asesinatos del ex comisionado de paz Jesús Bejarano, en 1999, del dirigente conservador Alvaro Gómez, en 1995; y del ex ministro de la Defensa, general Fernando Landazábal, en 1998.
“Se recurre a la violencia para crear una sensación de inestabilidad. No se pude descartar a sectores de las FARC que estén en contra de la posibilidad de un acercamiento con el gobierno ni a fuerzas de extrema derecha”, dijo Valencia a la AFP, en alusión a propuestas de la guerrilla para un diálogo de paz con el presidente Juan Manuel Santos.
En todo caso, señaló Valencia, “se trata de algo dirigido contra las iniciativas políticas del gobierno de Santos”.
El mismo día del atentado, el Congreso colombiano realizó un debate sobre una polémica propuesta de marco jurídico para la paz, que permitirá cobijar futuros procesos de desmovilización de los grupos armados y que ha sido muy cuestionado por sectores afines al ex presidente Uribe.
En Colombia operan desde hace casi medio siglo dos guerrillas izquierdistas, las FARC, con unos 9.200 combatientes y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), con 2.500 efectivos.
También, más recientemente, operan las denominada bandas criminales con vículos con el narcotráfico, herederas en su mayoría de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha).
AFP
























