La educación tiene que estar en función al plan país. Los espacios de saberes de la sociedad deben lograr coherencia. El aprendizaje tiene que primar sobre la enseñanza. El sistema educativo incluyente es el camino. El empresario tiene que ser parte de este proceso.
Bernardo Toroes uno de los pensadores en educación más importantes de América Latina. Toro es reconocido por plantear que los niños y jóvenes desarrollen siete habilidades para lograr una economía más productiva en el siglo XXI.
Llegó a Asunción y se reunió con políticos, empresarios, actores de la sociedad civil y periodistas, con el objetivo de concienciar sobre la necesidad de ubicar a la educación como prioridad dentro de la agenda pública. En este contexto, Toro brindó una conferencia magistral promovida por Juntos por la Educación y apoyada por Avina y Dende.
Antes de subirse a la tarima, para dirigirse a más de 300 empresarios y líderes de opinión, el filósofo mantuvo un apasionado y profundo mano a mano con FOCO.
Para mejorar la educación ¿tenemos que poner toda la atención en las escuelas y los colegios?
La escolaridad está relacionada con un aspecto de la educación. Pero, considero que el problema radica en conocer cuánto saber social necesita la persona, pues todo lo que uno sabe, lo aprendió. El saber es artificial.
El secreto de una sociedad sana en saber social se basa, principalmente, en entender que toda persona se forma en diferentes espacios de socialización.
¿Cuáles son los espacios donde se forma la educación?
La forma de actuar, sentir o pensar conforman los diferentes espacios de socialización. Allí se forman los valores fundamentales y se aprende a hacer vínculos. Si saltamos este proceso tendremos muchos problemas en la vida.
La calle es otro espacio, allí aprendemos a relacionarnos y a manejar contextos imprevistos fuera del entorno familiar. Posteriormente, vamos a la escuela, donde adquirimos el saber que la sociedad ha aceptado como más útil para la formación de la vida y la convivencia social.
Seguidamente, pasamos a las organizaciones de barrios donde incorporamos los conocimientos del producto colectivo. Luego llegamos a la empresa, donde aprendemos sobre la productividad.
Entramos a una iglesia para aprender acerca de la trascendencia. También contamos con los medios de comunicación que transmiten los saberes del sentido, del arte y las técnicas.
Una sociedad es coherente cuando todo este conjunto de conocimientos va encaminado hacia el mismo proyecto. Por esta razón, la coherencia entre los diferentes espacios de socialización es muy importante, pues en esta fase se adquieren los valores.
Sin embargo, la realidad es distinta ¿qué se debe hacer para que el conjunto de conocimientos apunte hacia un solo sentido?
Si se aspira a realizar un trabajo de educación se necesita de la cooperación de todos los sectores, sólo así este conjunto de espacios tendrá coherencia. En este caso sería, por ejemplo, desde el preescolar hasta la universidad o la educación profesional.
Las familias están delegando, hoy, su labor a las escuelas ¿Qué aspectos son indelegables?
No son transferibles la misión de formar en valores colectivos, ni tampoco la tarea de generar confianza y lealtad. Si alguien vive en una cultura de gueto no aprenderá a producir bienes colectivos, pues esto tampoco es delegable. No es posible manejar bienes colectivos sin pertenecer a una organización de barrio, por citar un ejemplo.
La creación de vínculos emocionales tampoco es transferible. Por esta razón, un niño que sufrió la pérdida de su madre queda con este problema, que nadie podrá amortiguar. Esta falla es intransferible.
Usted mencionó que el saber tiene que ir hacia un objetivo social ¿podría ejemplificarlo?
Después de la segunda guerra mundial, Japón direccionó todo su potencial hacia un objetivo. Ellos se propusieron vencer con el mercado a quienes los derrotaron con armas.
Para lograrlo, inculcaban a los niños la cultura del estudio. Les decían “ustedes deben estudiar mucho para que Japón vuelva a ser la primera potencia”. Siguiendo esta línea de pensamiento, lograron conformar un pueblo capaz de reaccionar positivamente frente a la catástrofe, como un sólo cuerpo.
El día que nosotros entendamos esto, y veamos que el sistema no puede tener objetivos distintos a los del país, avanzaremos. Muchos sistemas educativos creen que pueden funcionar independientemente de los objetivos de la nación, delegando la responsabilidad a las escuelas. Esto es un error.
La educación no tiene sentido en sí misma, sino cuando encuentra una meta fuera de su entorno. Al transformar los sistemas educativos se debe tener en cuenta el parámetro con el que se lo va a referenciar. Los países que dieron grandes saltos educativos lo lograron a través de la formación de sistemas educativos de primer mundo. Entre ellos se destacan Finlandia, Japón, Corea, Taiwan, entre otros.
Finlandia, un país compuesto geográficamente de nieve, pinos y alces, se posicionó como una de las primeras potencias. El alto nivel de competitividad condujo a este país a idear la forma de generar un bien inexistente: Telecomunicación. Para llegar a la meta centraron todo el potencial en la política, la inversión, la economía, el turismo.
Entonces ¿necesitamos ver a la educación como un instrumento que está en función a una estrategia país?
Sí. Toda estrategia y acción social tiene sentido cuando va más allá. Por ejemplo, cuando hay un campeonato mundial, la selección paraguaya funciona de una manera distinta, porque sus metas están afuera. Mientras el objetivo sea más claro y lejano, la dinámica es más poderosa.
Japón se propuso volver a ser un imperio. Entonces, volcó su capital en la educación y en las competencias innovadoras. Para eso diseñó un modelo de empresa e inversión orientada a la innovación, pero no como un problema empresarial, sino como un problema nacional. La ventaja de tener un objetivo afuera es utilizar el currículum como un medio, no como un objetivo.
Para bajarlo al contexto paraguayo ¿Qué diría?
La educación es como el sol y las plantas. Alguna vez se han preguntado ¿cómo se ordenan las hojas? El sol da sus rayos en forma perpendicular, entonces, las hojas se ordenan en esa dirección. Si la educación no tiene un ordenador más allá de ella, será muy difícil que ésta progrese.
En una reunión con políticos les planteaba lo siguiente: Imagínense que Paraguay tome la decisión de orientar todas sus actividades hacia el agua, teniendo en cuenta que el gran patrimonio, para el futuro, es su Acuífero Guaraní. Habría que cambiar el enfoque de las materias, desde cómo enseñar la geometría, la geografía, etc.
Nuestros recursos son limitados, pero nuestra imaginación no tiene límites. Fábricas como Daewoo, Hyundai y Daihatsu comenzaron a desarrollar e invitar a la gente a innovar.
Los coreanos consiguieron fabricar las mejores lavadoras del mundo y traían a señoras para que aprendan a manejarlas. No son las mejores porque trajeron a un Ph.D, sino porque pa
saron por un proceso.
De hecho, un hombre es el dueño de 48 patentes de la lavadora Samsung, él es un mecánico de barrio. Esta sociedad se caracterizó siempre por la constante innovación. El pensamiento creativo está en función a algo. Por eso digo que el poder que puede tener un artista para darle sentido a algo es impresionante.
¿Qué hacemos mientras no encontramos un objetivo común?
El mundo no está ordenado, entonces, se debe actuar de forma difusa. Para ello, es necesario realizar reuniones, entrevistas, publicar artículos, organizar exposiciones, de manera que el sistema comience a encontrar el orden que le conviene. Es bueno aprender de los demás, pero nunca es bueno imitar.
Por otro lado, es preciso aceptar que el mundo es caótico, pues al reconocer esto, será más fácil introducir energías para crear nuevos órdenes.
Pero también existe un gran riesgo de errar el modelo ¿qué debemos hacer?
El sistema educativo es el invento más grande de la modernidad, que tiene la función de reproducir el conocimiento. Es posible criticar dicho modelo, pero no prescindir de él. El sistema educativo es a la sociedad, lo que el sistema genético es a la especie.
Si uno se equivoca en el manejo del sistema educativo, el daño es irreparable. Por eso es tan peligroso fallar. Tomar una decisión implica evaluar los resultados en un promedio de 20 años.
Por ser un acto artificial, la pregunta es ¿qué debemos enseñar para resolver los 4 problemas fundamentales? Hay que enseñar cómo no perecer física, ni psicológicamente, cómo convivir con los demás, cómo producir, porque el ganar conciencia nos hizo perder la posibilidad de tener los mejores productos y trabajar. Y finalmente, responder la pregunta más importante ¿qué estoy haciendo aquí?
Todos los saberes que contribuyen positivamente a estos 4 factores: Sobrevivir, convivir, producir y darle sentido a la vida, son importantes para una sociedad.
¿Cuál es el rol del profesor?
El objetivo de la educación no es enseñar. El papel del maestro no es enseñar. La educación existe sólo para algo: Aprender. Tenemos que acabar con la idea de que un buen profesor es aquel que enseña. La educación es buena cuando la gente aprende. Un profesor es bueno cuando todos aprenden lo que tienen que aprender, en el momento que deben hacerlo y con felicidad.
El gran desafío que tenemos es lograr que el sistema educativo se responsabilice del aprendizaje que la sociedad requiere en ese periodo de tiempo ¿De qué sirve que los niños vayan a la escuela y que los maestros tengan buenos salarios si no se hacen responsables del aprendizaje?

¿Qué oferta educativa requiere nuestra sociedad?
Finlandia tiene cero diferencia entre una escuela de un barrio del sur con otra de un barrio del norte. La calidad educativa es la misma. Aquí, en cambio, tenemos escuelas con alto rendimiento y otras con bajo rendimiento. Si uno no logra disminuir la variedad interna, la excelencia lo puede matar.
Algo que nos enseñó el Premio Nobel de Economía, John Forbes Nash, es: Todo sistema de excelencia es excluyente a no ser que sea totalizante. Tener los mejores colegios es excluyente, pero tener una calidad excelente para todos es incluyente. Cuando la excelencia es para todos, incluye; sin embargo, cuando es para competir, excluye.
Los sistemas educativos tienen que buscar una educación incluyente, como los aplicados por el sistema canadiense, coreano o el finlandés, por citar algunos ejemplos.
Para concluir ¿cuál es el rol del empresario en este proceso?
El gran papel del empresario en este proceso es ayudar a legitimar las políticas públicas, mostrar la importancia de aumentar y cuidar el presupuesto de inversión en la educación, en la ciencia y la tecnología. Igual trascendencia cobran realizar inversiones en la memoria cultural, los museos, las buenas revistas, el sistema escolar y las industrias culturales.
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